Crisis

  • Monday, November 30, 2009 - 11:26
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    Crisis: esa compañera constante, invisible, que llega a todos los ámbitos y  hace notar su presencia de forma sutil. No corren buenos tiempos para nadie. Quien más, quien menos ha notado cambios en algún área de su vida, acusables a la tan temida crisis.
     
    Es curioso observar cómo en el sector de las relaciones públicasla crisis también deja su huella y no me refiero sólo en la reducción de partidas presupuestarias de las compañías para comunicación, sino también en el trabajo de fondo que cientos de profesionales realizamos a diario.
     
    La crisis exige más de nosotros mismos, más creatividad, enfoques más novedosos, mayor ingenio y perspectiva. Y no se trata únicamente de cómo explotamos la información que manejamos de forma individual. La crisis ha establecido una nueva forma de relación con los medios de comunicación, con los que han dejado de servir los códigos de antaño.
     
    Es cierto que la información noticiable se sigue ponderando por encima de aquella que no lo es, pero los medios se están viendo arrastrados en los últimos tiempos por prioridades que quedan lejos de la comunicación propiamente dicha. En tiempos de crisis en los que los peces gordos se comen a los peces pequeños (léase fusiones, adquisiciones, joint ventures, etc.), la supervivencia se convierte en uno de los pilares en la gestión de las compañías. Y los medios de comunicación, como compañías que son, no se quedan atrás en esta práctica.
     
    Y la pregunta es: ¿cómo nos afecta a los profesionales de la comunicación, esta situación? Es muy sencillo:
     
    Las reducciones de personal en las redacciones han sido una tónica en el día a día de los últimos meses, por lo que la celebración de ruedas de prensa -una práctica tan común en los planes de comunicación-, ha pasado a ser una acción cuestionable y más aún, prescindible. La asistencia de medios ya no depende del interés informativo de la convocatoria, ni siquiera de la popularidad del prescriptor elegido. Las redacciones escasean de personal y no se pueden permitir el lujo de prescindir de un periodista durante 2 ó 3 horas.
     
    Del mismo modo, la reducción de papel en los tabloides también ha sufrido una disminución exponencial. De ahí nuestra necesidad de ofrecer ángulos diferentes y proponer historias atractivas a los periodistas. Somos muchos ofreciendo información y muy poco el espacio para publicarla.
     
    Y por último - y no menos importante-, está el papel que la publicidad juega en todo esto. No nos engañemos. La publicidad posee un papel principal en los medios de comunicación y en muchas ocasiones decide la permanencia o no de un periódico, revista o canal de TV. La falta de financiación de estos medios le otorga a la publicidad demasiado peso, lo cual a nosotros nos dificulta en muchas ocasiones el trabajo.
     
    Para entendernos mejor y a modo de ejemplo: una información interesante siempre ha sido una información interesante, pero antes de la crisis contábamos con un porcentaje aproximado al 65% de posibilidades de que fuera publicada (dejamos un 35% de margen para sucesos de última hora, acontecimientos inesperados, noticias de la competencia de mayor relevancia, etc.). Sin embargo en la actualidad, ha aumentado el porcentaje de publicación atribuible al índice de publicidad que la empresa citada en la noticia invierte en el medio.  Y eso, compañeros del gremio, excede a nuestras posibilidades y se nos escapa de las manos.
     
    Puedo comprender que la reducción de espacio de los medios, reduce nuestras posibilidades a la hora de dar salida a la información de nuestros clientes. Y es lógico de los medios tengan una deferencia con aquellas empresas que invierten en publicidad en sus soportes, pero la reflexión que quiero hacer es la siguiente: ¿Realmente los medios se hacen eco de la realidad de las compañías tal cual es, o existe un trato de favor hacia aquellas que insertan publicidad en sus páginas/programas?
     
    Lo único que podemos hacer como profesionales de la comunicación -¡y a lo que os animo!- es seguir creando historias diferentes, con encanto y atractivo para unos medios que, como todos, están viviendo su particular forma de adaptarse y superar esta crisis.