Crisis: esa compañera constante, invisible, que llega a todos los ámbitos y hace notar su presencia de forma sutil. No corren buenos tiempos para nadie. Quien más, quien menos ha notado cambios en algún área de su vida, acusables a la tan temida crisis.
Es curioso observar cómo en el sector de las relaciones públicasla crisis también deja su huella y no me refiero sólo en la reducción de partidas presupuestarias de las compañías para comunicación, sino también en el trabajo de fondo que cientos de profesionales realizamos a diario.
La crisis exige más de nosotros mismos, más creatividad, enfoques más novedosos, mayor ingenio y perspectiva. Y no se trata únicamente de cómo explotamos la información que manejamos de forma individual. La crisis ha establecido una nueva forma de relación con los medios de comunicación, con los que han dejado de servir los códigos de antaño.
Es cierto que la información noticiable se sigue ponderando por encima de aquella que no lo es, pero los medios se están viendo arrastrados en los últimos tiempos por prioridades que quedan lejos de la comunicación propiamente dicha. En tiempos de crisis en los que los peces gordos se comen a los peces pequeños (léase fusiones, adquisiciones, joint ventures, etc.), la supervivencia se convierte en uno de los pilares en la gestión de las compañías. Y los