La buena salud en medio de una epidemia

19th sept 2014 | Enviado por Adriana Ibargüen Adriana Ibargüen's picture

Tan sólo al escuchar las palabras ‘epidemia’ y ‘pandemia’, saltan las alarmas de preocupación en cualquiera de nosotros. Con las últimas noticias publicadas sobre el virus del Ébola que ya se ha cobrado más de 1.900 vidas en varios países de África, quería hacer una reflexión sobre el indiscutible poder de los medios de comunicación y sobre su importantísimo papel a la hora de informar de noticias relacionadas con un tema tan delicado como la salud. Más aún si estamos tratando un tema relacionado con una crisis de salud pública como el Ébola, la Gripe Aviar o el virus H1N1.

En primer lugar, hay que tener en cuenta que, según el enfoque que le den los medios a una noticia de este tipo y dependiendo de la cantidad de noticias relacionadas que publiquen, se puede agobiar a la audiencia y generar la alarma entre la población, haciendo hasta que ‘cunda el pánico’ entre la opinión pública.

El papel que jueguen los medios de comunicación también puede provocar un efecto totalmente contrario. La falta de información permitiría a los gobiernos ocultar la llegada de una epidemia y evitar la puesta en marcha de los protocolos necesarios para su prevención. Así ha ocurrido con el Gobierno de Sudán, que ha prohibido a los medios de comunicación locales informar sobre cualquier noticia relacionada con la propagación del virus de Ébola en este país.

En España, cuando los medios publicaron sobre el traslado a Madrid del sacerdote español Miguel Pajares, afectado por el virus del Ébola, la Presidenta de la Federación de Asociaciones de la Prensa Española (FAPE), pidió a los medios de comunicación que fueran ‘comedidos’ en sus informaciones y que no trataran de ‘hacer caja’ con ellas. Asimismo, reiteraron la importancia del “tratamiento ético y responsable” de este tipo de noticias.

Cuando en 2009 se informó de la pandemia de gripe A (H1N1) que se inició en México, los medios españoles no hablaban de otra cosa. Recuerdo perfectamente cómo los titulares en tamaño de letra gigante llenaban las portadas de periódicos online y offline y cómo, al leer las informaciones, te quedaba una sensación de que ‘igual se terminaba el mundo pronto’.

Periodistas especializados para un buen criterio

La especialización de los periodistas sanitarios es un aspecto fundamental para conseguir una información veraz y objetiva, capaz de provocar en la opinión pública la alarma justa y necesaria para ayudar a controlar o prevenir una posible epidemia.

El buen criterio de un periodista especializado y con experiencia en información de salud, es el que hace posible una correcta interpretación de los datos para un enfoque adecuado de la noticia, evitando sensacionalismo y alarmas innecesarias. Evitar conjeturas que puedan preocupar a la opinión pública antes de tiempo y ceñirse a los hechos de forma objetiva facilita el control de la situación.
 
La comunicación en una crisis de salud pública

Pero en el ‘backstage’ de una noticia publicada en un medio de comunicación, hay muchos profesionales implicados, además del periodista. Una crisis de salud pública no deja de ser una crisis que también tendrán que abordar y planificar los gabinetes de comunicación de los gobiernos e instituciones implicadas. Estos gabinetes serán los encargados de trasladar los mensajes y la información que consideren adecuada para que los periodistas la procesen y se la transmitan a la población.

En el post ‘La carne de caballo o cómo reaccionar ante una crisis’ de María Cobos en este mismo blog, ya comentábamos algunas pautas para reaccionar ante una crisis. Cada sector con sus particularidades -no será nunca igual una crisis alimentaria que una de salud pública- pero siempre habrá una serie de protocolos y de estrategias de comunicación que se podrán aplicar en los diferentes escenarios de comunicación de crisis.

Pero, en definitiva, debe primar la ética profesional y la responsabilidad, porque los que comunicamos tenemos un importante rol a la hora de propagar ideas, valores y conductas y debemos aspirar a no responder a la voz del amo (sea la venta de periódicos o el fee del cliente/marca), sino a configurar una nueva realidad y forma de relación entre empresas o instituciones y ciudadanos. 

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