LOS RIESGOS DE INTENTAR CONTROLAR LA INFORMACIÓN
Posted By: María Cobos Posted on: October 14th, 2009
Los consultores de relaciones públicas siempre aconsejamos preparar bien un encuentro con prensa para evitar posibles sorpresas o situaciones incómodas. Una buena preparación siempre es mejor que un intento posterior por “arreglar” lo que hemos dicho o hecho por no estar del todo seguros, por haber improvisado o, simplemente, por no haber previsto una situación. Es más, todo intento posterior por matizar, controlar o vetar una información que hemos dado a un medio solo agrava la situación, pues da a esa información una relevancia que el periodista probablemente nunca le hubiera otorgado a priori.
Esto es precisamente lo que ha ocurrido con las polémicas fotografías de las hijas del presidente Zapatero. Y hablo en plural porque, por si no era suficiente con la congelación de EFE de una imagen donde las niñas estaban en una tribuna de la Asamblea de la ONU, también se pidió retirar del Flickr del Departamento de Estado de la Casa Blanca una fotografía en la que la familia del presidente posaba junto con el matrimonio Obama.
Algunas fuentes indican que la primera imagen fue congelada por una fuerte recomendación de la Secretaría de Estado de Comunicación, si bien la dirección de EFE emitió un comunicado desmintiéndolo y aclarando que la decisión fue propia, pues entendían que si bien el hecho de que las hijas del presidente lo acompañaran en dicho viaje sí era noticia, su imagen correspondía a la intimidad de las menores, tutelada por sus padres. Cuando la segunda imagen fue retirada, la polémica ya se había desatado.
Resulta curiosa la encuesta que puso en marcha entre sus lectores el diario gratuito 20 Minutos. Ante la pregunta de si Zapatero tenía derecho a pedir que los medios no publicaran las fotografías de sus hijas, de más de 17.000 votos, un 30% considera que sí, un 17% opina que sí, pero que no debió dejar que posaran en la fotografía junto a los Obama, un 6% afirma que no tiene derecho, pues es un personaje público (así como su familia) y un 47% considera que no, desde el momento en que permitió que las niñas posaran junto a ellos.
Algo similar ocurrió con la demanda de Telma Ortiz hacia varios medios de comunicación por emitir imágenes de ella, puesto que no se consideraba personaje público. Sólo sirvió para que todos los medios se aprovecharan de la polémica y hicieran eco de su malestar, emitiendo incesantemente imágenes suyas.
En ambos casos, los afectados consiguieron el efecto contrario: que todo el mundo se hiciera eco de algo que de otra manera habría pasado desapercibido y, lo que es más, dándoles incluso una mayor publicidad. La lista de ejemplos es interminable si bien aquí hemos rescatado los más sonados.
Por ello, en las formaciones de portavoces, los consultores de comunicación siempre repetimos algunas reglas básicas como “no existe el off the record” (y, por tanto, ninguna foto o declaración realizada delante de un medio es privada sino que puede y será difundida) y “no intente fiscalizar el trabajo de los medios” (si algo queda demostrado con lo anterior es que podemos confiar en la autocensura , pero nunca en un intento de censura impuesto por alguien, da igual que sea un empresario, político o celebridad)
Lo más curioso es que los intentos por influir a los periodistas o controlar ciertas informaciones son mucho más frecuentes de lo que puede parecer en un primer momento. Según un estudio de la Cátedra UNESCO de la Universidad de Málaga, el 86% de los directores de prensa escrita reciben presiones para influir en los contenidos publicados en su medio.
El revuelo que se ha generado en torno a todos estos asuntos tiene múltiples lecturas, pero si lo enfocamos desde la perspectiva de la comunicación y la relación con los medios, la conclusión es clara. Las apariciones ante los medios deben prepararse al detalle y con antelación y los errores no pueden subsanarse a posteriori. Si intentamos controlar una información dada, ya sea unas declaraciones, unas cifras o unas imágenes, se puede volver en nuestra contra y provocar un efecto bola de nieve que nos lleve a un escenario mucho más preocupante.

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