Oportunidades que los Juegos Olímpicos brindaron a tu marca y no supiste aprovechar

15th sept 2016 | Enviado por María Cobos María Cobos's picture
Ya hace casi un mes que finalizaron los Juegos Olímpicos. Si preguntamos si alguien recuerda qué país o qué deportista alcanzó el oro en una disciplina concreta, más allá de los deportistas de nuestro país o de los mundialmente conocidos Biles, Bolt y Phelps, seguramente la respuesta sea negativa. Sin embargo, todos hemos oído hablar de tres hermanas, las trillizas estonias que corrieron una maratón y celebraron su llegada bailando una samba. No ganaron, de hecho no quedaron nada bien, pero, ¡eran tres!

Entonces, si no ganaron, ni consiguieron medallas, ¿por qué todos hemos oído hablar de ellas? La respuesta es clara: la mayoría no las recordaremos por su marca, sino por su historia personal. Y es que los Juegos Olímpicos, más allá del evento deportivo por excelencia, es el caldo de cultivo ideal para un potente storytelling.

 

Fuente: Flickr
 
 
Las pasiones, el mejor gancho de una buena historia


Más allá de los triunfos deportivos, son las personas y sus vidas las que realmente nos mueven, las que despiertan en nosotros los sentimientos más profundos y nos llevan a identificarnos o sentir algo especial. Por eso, hay deportistas que, sin ser los mejores, nos llevan a fijarnos en ellos. Deportistas cuya historia apela a nuestros sentimientos y a nuestros valores, en definitiva, a las pasiones humanas.

Las grandes marcas lo saben bien, y por eso no es de extrañar que Under Armour o Nike hicieran clips tan impresionantes sobre Michael Phelps o Simone Biles, este último narrado en primera persona por la madre de la gimnasta y con vídeos domésticos incluidos.  Puro storytelling.  Claro que, con semejante materia prima -y presupuesto, todo sea dicho- difícil sería que el resultado no fuera de alto nivel.

¿Significa eso que los Juegos Olímpicos son una oportunidad sólo al alcance de grandes marcas, con grandes presupuestos y patrocinios de grandes figuras? En absoluto. Marcas pequeñas pueden ganar su cuota de visibilidad sumándose a hechos que surgen en eventos deportivos como este o, en general, en la cotidianeidad del día a día.  Pero, para ello es necesario estar alerta, ser ágil y saber elegir:

  • Con estar alerta nos referimos a ser receptivo, a escuchar las noticias que escucha tu audiencia y a conocer el entorno en el que se mueve. Se trata de tener una actitud de generar conexiones.
  • La agilidad define a los que se arriesgan, a los que saben reaccionar, tomar una decisión y poner en marcha una acción de comunicación y/o marketing en tiempo record, huyendo de largos procesos de planificación y aprobación.
  • Saber elegir es crítico, pero sencillo si conocemos la marca en profundidad, los valores que representa, el target al que se dirige y el espíritu con el que comunica con su audiencia. No siempre son ideas en positivo, a menudo una estrategia de marketing puede basarse en un concepto negativo, como la infidelidad en el caso de Ashley Madison.

 
Las 10 mejores historias personales que nos brindaron los Juegos Olímpicos

Con todo esto, muchas pequeñas empresas podrían haber construido una oportunidad comunicativa que les diera más visibilidad de cara a sus consumidores o a su público target. A continuación, sugerimos algunas historias humanas y reales que nos han brindado los Juegos Olímpicos y que están en la retina de muchos de nosotros. Historias de deportistas que serán recordados no por sus marcas, sino por las situaciones que protagonizaron y que despertaron algo en todos nosotros:

 

Todas estas historias son, o han sido, muy buenas oportunidades sobre las que construir acciones para dar visibilidad a nuestras marcas, más allá del patrocinio. En este tipo de conexión radica la fuerza del storytelling, una forma de narrar historias que se consolida cada vez más como una poderosa herramienta de comunicación y no como una mera moda pasajera.

¿Han aprendido las empresas a sacar su máximo potencial? ¿Han comprendido de una vez que lo importante no es su logotipo, sino lo que representa la persona que hace de vehículo y las pasiones que despierta su historia? La marca, resígnense, no es la protagonista en el storytelling, debe quedar en un segundo plano si queremos que la narración tenga auténtica fuerza. Si además sabemos ser despiertos, estar alerta y ser ágiles, tenemos una oportunidad de bronce, plata o, quién sabe, quizá incluso oro.

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