Personas anónimas, bloggers influyentes

26th mayo 2009 | Posted by María Cobos María Cobos's picture

La semana pasada fallecía a los 97 años Maria Amelia, la entrañable gallega conocida como la abuela “bloguera”.

Maria Amelia, recibió como regalo de cumpleaños de su nieto hace dos años una bitácora a través de la cual compartía sus pensamientos sobre su vida pasada y presente.  Estas reflexiones fueron ganando seguidores y su blog llegó a registrar un millón y medio de entradas, culminando su éxito en 2007, cuando recibió el premio BOBs al mejor weblog en español por A mis 95 años.  Esta semana todos los medios on line y off line lamentaban su muerte, así como los más de seiscientos amigos de su página de Facebook.

El caso de Maria Amelia es un claro ejemplo de cómo cualquier persona anónima puede convertirse en un personaje público siempre y cuando cuente con dos elementos: acceso a la tecnología y, lo más importante, algo interesante que contar.   Teniendo ambas cosas, los seguidores irán llegando poco a poco y la influencia de quien escribe irá creciendo, aunque no se trate de un importante filósofo o economista ni de una celebrity.  

Un caso parecido surgió en las navidades de 2007 en Francia cuando el blog de una cajera de un supermercado en la periferia de Rennes superó las ciento veinte mil visitas diarias.  Anna Sam, relataba diariamente sus anécdotas y experiencias con los clientes, algunas graciosas, otras incluso dolorosas.  El caso es que la manera de contar su día a día fue enganchando poco a poco a seguidores de todo tipo y, sin quererlo, incluso se convirtió en la abanderada de un segmento profesional, las cajeras de supermercado,  que cuenta con ciento setenta mil empleados en Francia.  Anna dejó el trabajo, pero continúa escribiendo en su blog (patrocinado por cierto por la principal cadena de supermercados del país) e incluso ha publicado varios libros.

¿Qué tienen en común Maria Amelia y Anna Sam? Las dos tenían algo que contar y sabían como hacerlo.  Puede que a simple vista la temática de sus blogs fuera aparentemente simple, pero muchos lectores, muchas personas como ellas se identificaban con sus reflexiones y se enganchaban a ellas, porque para ellos, el contenido de cada uno de sus posts era realmente interesante.  He ahí el quid de la cuestión: tener algo que contar y saber cómo hacerlo para llegar a tu público.

De estos ejemplos podemos sacar dos conclusiones.  La primera de ellas es que lo más importante para conectar con tu público es contarle algo que les interese, con lo que se identifique y hacerlo de una manera atractiva (lo que no significa a través de grandes medios).  Por ello, hemos de saber definir muy bien quiénes son las personas a las que queremos llegar, dónde están, qué les interesa y qué lenguaje utilizan.

La segunda conclusión sería cómo desde las relaciones públicas hemos de abordar la blogosfera teniendo muy presente que todos los ciudadanos de a pie pueden ser bloggers y muchos de ellos auténticos líderes de opinión.  Por ello, a la hora de definir una estrategia de comunicación digital no debemos olvidarnos de que los blogs los escriben tanto periodistas como personas anónimas a las que les gusta escribir.  

Lo más curioso es que todas ellas pueden llegar a tener el mismo nivel de influencia y el mismo número de seguidores.  La manera de acercarnos a ellas será diferente (una de las reglas de oro de la comunicación digital es el trato individualizado a cada blogger) y muchas veces será preferible simplemente leerles, seguirles y escuchar a través de ellos y de sus seguidores o comentaristas el pulso de lo que acontece en su día a día.

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